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Modelos económicos sostenibles, ¿Para quiénes son posibles?

Por: Valentina Ramírez

Edición: Nuvia Besilla

27/06/2023

Artículo de Opinión


Hoy en día, parecería improbable encontrar a alguien que siga negando la falla sistemática y estructural en la que está asentada nuestra sociedad. Dentro de un sistema en donde lo que se considera “éxito” es crecer exponencialmente e incrementar el PIB de una región, la idea de un futuro próspero (o simplemente la idea de un futuro) parece inconcebible. La crisis climática, la recesión económica, las luchas sociales y las crisis sanitarias son el resultado de un modelo que- con el fin de alcanzar una cifra monetaria- no se ha detenido a analizar los impactos ambientales y sociales que generan sus medios.


Pero, ¿Qué alternativas tenemos al sistema actual? ¿Es posible cambiar el modelo económico establecido? O ¿Simplemente debemos seguir coexistiendo de esta manera?


“La economía es una ciencia social hecha por personas y las personas pueden cambiarla”, dijo la economista Carlota Sanz en una entrevista para BBC Mundo (2021). Sanz es fundadora del espacio Doughnut Economics Action Lab, el cual busca proporcionar herramientas y equipar a todo aquel que quiera poner en práctica un proyecto que esté dentro de lo que se conoce como “Economía de la dona”.


Kate Raworth propuso un modelo económico en donde las actividades de producción y crecimiento estén dentro de dos aspectos claves: la solvencia de las necesidades básicas y el equilibrio con el medio ambiente. A este modelo lo denominó “Economía de la Dona”, ya que la representación gráfica del mismo tiene la forma de una. El espacio seguro y justo para la prosperidad de la humanidad se encuentra entre dos anillos concéntricos. Como base está velar por la seguridad social, y como techo el cuidado del medio ambiente.



Fuente: Doughnut Economics Action Lab


El objetivo es que, a través de la adopción de este modelo de economía circular y regenerativa, se pueda brindar alimento, vestimenta, educación y techo a toda la población sin explotar el planeta. En otras palabras, el objetivo de este modelo económico es garantizar que todas las personas tengan acceso a las condiciones de vida esenciales (como la alimentación, el agua potable, la vivienda, la educación, la atención médica) sin superar los límites ecológicos del planeta (como la emisión de gases de efecto invernadero, la contaminación del agua y la pérdida de biodiversidad). De esta forma, la economía de la dona plantea un enfoque holístico y equitativo para el desarrollo sostenible.


Hasta aquí, la teoría es esperanzadora y sencillamente brillante. Pero ¿Cómo se lleva esto a la práctica? ¿Realmente tiene la capacidad de cambiar algo?



Si bien la economía de la dona ha ganado atención e influencia como un marco conceptual para el desarrollo sostenible, hasta la fecha no hay países que hayan aplicado completamente este enfoque a nivel nacional. Sin embargo, algunos gobiernos y ciudades han comenzado a utilizar los principios de la economía de la dona para informar sus políticas y estrategias.


Por ejemplo, la ciudad de Ámsterdam, en Países Bajos, ha adoptado el modelo de la dona como parte de su enfoque de desarrollo urbano sostenible. Utilizando los principios de la economía de la dona, Ámsterdam está trabajando para garantizar que sus políticas y prácticas se sitúen dentro de los límites planetarios y al mismo tiempo satisfagan las necesidades de sus ciudadanos.


Además, Nueva Zelanda se ha destacado por su adopción parcial de la economía de la dona. En 2019, el gobierno neozelandés anunció que utilizará el marco de la dona para guiar su presupuesto y sus políticas de bienestar económico y social. Si bien esto representa un paso significativo hacia la implementación de los principios de la economía de la dona a nivel gubernamental, es importante tener en cuenta que aún está en proceso de desarrollo y aplicación.


Aunque no existen ejemplos a gran escala de países que hayan aplicado completamente la economía de la dona, se están realizando esfuerzos en diferentes niveles para incorporar sus principios en la toma de decisiones políticas y económicas. Con el tiempo, es posible que más países adopten y adapten este enfoque para impulsar la sostenibilidad y el bienestar humano dentro de los límites planetarios.



En realidad, parecen conceptos y actividades sencillas de llevar a cabo. Pero, ¿Es posible que en Ecuador se llegue a implementar estrategias similares?


Definitivamente. A veces, se cree que los cambios impactantes sólo ocurrirán si aquellos en el poder deciden hacer algo al respecto. Pero la verdad, es que la historia ha enseñado que los cambios ahora y siempre empiezan por el pueblo. Para lograr un cambio, la sociedad ecuatoriana necesita reflexionar sobre la idea que tiene de progreso. Mientras se conciba que progresar significa simplemente producir capitales económicos que se quedan mal distribuidos; no hay posibilidad de trabajar por un futuro sostenible. Por lo contrario, la idea de progreso debería fundamentarse en la posibilidad de ofrecer a todo el país la oportunidad de crecer en un ambiente próspero, seguro y equitativo, protegiendo a su vez la gran biodiversidad que posee. Un objetivo ambicioso que pareciera imposible de contribuir desde los núcleos familiares y espacios locales pero, que a nivel mundial definitivamente ya se está logrando.


Promover un sistema de consumo más sostenible es posible de lograr a través de cambios pequeños pero significativos en las actividades diarias. Buscar reutilizar el material, reparar los aparatos dañados en vez de comprar inmediatamente otros, utilizar ropa de segunda mano y realizar compostaje con los desechos orgánicos de las cocinas son pequeñas acciones que el pueblo ecuatoriano está en capacidad de implementar en su diario vivir.


Un cambio en los hábitos de consumo social provoca que las empresas tengan la necesidad de satisfacer las preferencias emergentes a través del diseño de nuevas políticas y procedimientos. Es la presión social lo que genera que las autoridades se comprometan con los nuevos modelos sostenibles, y como consecuencia, se camine hacia un futuro más próspero. Un cambio estructural y sistemático no es el resultado del esfuerzo de unos pocos. Al contrario, es el reflejo del hastío de toda una sociedad y su deseo de cambiar. Todos tienen la capacidad de contribuir y, por consiguiente, es responsabilidad de todos lo que ocurra con el futuro de los que están por venir.





References


Doorninck, M. v. (2022, Mayo 5). FINANCE AND ECONOMY 5 MAY 2022 - 10 min. read El «modelo dónut» para que la ciudad de ámsterdam sea más justa y verde. Green European Journal. https://www.greeneuropeanjournal.eu/el-modelo-donut-para-que-la-ciudad-de-amsterdam-sea-mas-justa-y-verde/


Orgaz, C. J. (2021, Marzo 28). Las radicales propuestas de la "economía de la dona" (y cómo quieren transformar el mundo). BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-56283169



 
 
 

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